​2 DE ENERO ‘26: LUNA LLENA

​Nadie te avisó que el infierno empezaría con una picazón debajo de los dientes.

​Son las diez de la noche. La ciudad afuera es un animal cansado y sucio. Tú estás ahí, tirado en el sofá, con la ropa oliendo a encierro y a fiestas muertas. La luz azul del celular te da en la cara, buscando algo para no sentir el vacío. Pero entonces te encuentra. La Luna. No es bonita. Es un ojo blanco, enfermo, que se cuela por la persiana llena de polvo.

​Y tu cuerpo se acuerda de lo que eres.

​Primero es el ruido. Un crack mojado en la espalda baja.

El celular se te cae porque los dedos ya no te obedecen. Míratelos. La piel se estira tanto que brilla como plástico barato a punto de romperse. Sientes que los huesos de adentro son demasiado grandes, demasiado afilados. Quieren salir. Y van a salir rompiendo.

​—Ayú... —intentas decir.

​Pero la boca no funciona. Tu mandíbula se desencaja con un crujido asqueroso, como arrancarle la pata a un pollo asado. No hay "reacomodo". Hay violencia.

​Sientes calor. Un calor negro y pegajoso. Las costillas empujan contra la carne, buscando aire, rasgando la camiseta vieja. No te sale pelo, eso es mentira. Lo que te sale es furia.

​Te arrastras al espejo. Las rodillas se te doblan al revés con un chasquido seco. Clac. Clac.

Lo que te mira desde el espejo es una ruina. Tienes la boca llena de sangre. Los dientes humanos se caen al suelo mugriento, tin, tin, tin, empujados por los colmillos nuevos que bajan rajando la carne.

​El perro del vecino empieza a aullar. Se está orinando del miedo. Él huele lo que eres. Huele a sangre fresca y a miedo antiguo.

Te miras las manos: ahora son ganchos de hueso manchados de rojo. Y entiendes la única verdad de esta noche maldita:

​La bestia no vino de afuera. Simplemente reventaste el disfraz de persona porque te quedaba chico.

​Tienes hambre.

Sal a comer.

Anterior
Anterior

La picazón debajo de los dientes (O por qué la Bestia eres tú)

Siguiente
Siguiente

La Arquitectura del Reinicio: Por qué los propósitos son máscaras