La picazón debajo de los dientes (O por qué la Bestia eres tú)

La bitácora del Ingeniero:

Este enero, la luz de la luna no ha sido amable; ha sido inquisidora. He pasado las noches revisitando los viejos mapas de la carne, desde la condena cíclica en El ciclo del hombre lobo de King, hasta la desesperación confinada de Howl y el hambre insaciable de Ravenous de Ray Garton.

Hay una fascinación morbosa en ver cómo el cuerpo humano cede. Pero, ¿te has preguntado por qué nos obsesiona la transformación? El dogma nos dice que el licántropo es una maldición, una infección externa que corrompe la pureza humana.

Yo tengo una teoría diferente. Una más... dolorosa.

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Imagina por un momento que el monstruo no entra. El monstruo sale.

La transformación no es una enfermedad; es una corrección anatómica violenta. En los textos prohibidos que resguardo, exploramos la idea de que la humanidad es solo una costra endurecida sobre algo más antiguo. Analicemos los tres tipos de arquitectura maldita que he diseccionado en mis noches de vigilia:

  • El Mártir del Calendario (El Ciclo del Hombre Lobo): Aquí, la bestia es la naturaleza reclamando su diezmo. No importa cuánto reces, la biología siempre ganará a la teología. Es el dolor de saber que tu cuerpo no es tuyo; es un alquiler que vence cada luna llena.

  • La Evolución a Sangre Fría (Howl): Olvida la maldición. Aquí la licantropía es una mejora de sistema. La bestia interior no quiere salir para matar, quiere salir porque el disfraz de "civilización" le queda estrecho. ¿Y si tu dolor de espalda no es mala postura, sino tus alas atrofiadas tratando de abrirse?

  • La Eucaristía de la Carne (Ravenous): El terreno más peligroso. La transformación por consumo. Es la validación absoluta del egoísmo; el hombre que descubre que la moralidad es una desventaja nutricional. Se elige al monstruo para no morir como hombre.

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Regresamos a la pregunta que te mantiene despierto. ¿Es una condena? Observa a tu alrededor. La ciudad es un animal cansado y sucio. Tú, con la luz azul de esa pantalla en la cara, buscando algo para no sentir el vacío. ¿No es eso una jaula peor?

Al menos, la bestia tiene un propósito: Hambre.

Si nos guiamos por la "Confesión del 2 de Enero", la respuesta es puramente física. Nadie te avisó que el infierno empezaría con una picazón debajo de los dientes.

"Sientes que los huesos de adentro son demasiado grandes, demasiado afilados. Quieren salir. Y van a salir rompiendo."

"Las rodillas se te doblan al revés con un chasquido seco. Clac. Clac."

"No hay 'reacomodo'. Hay violencia."

Todas estas historias convergen en un punto geométrico: El Dolor. El dolor es la única prueba de que estás cambiando. La bestia no es un invasor. La bestia es lo que queda cuando la mentira de la "humanidad" se rompe bajo presión.

Quizás no llevamos una bestia dentro. Quizás somos bestias que aprendieron a mentir, y la transformación es simplemente el momento en que se nos olvida el guion.

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Si sientes que tu propia piel te aprieta, si el hambre que sientes no se sacia con comida... entonces estás listo para leer lo que sigue.

En "La Geometría del Sufrimiento", no contamos cuentos de miedo. Documentamos el sonido de tu propia estructura colapsando para revelar lo que realmente eres.

Rompe el sello. Deja que te duela.

La noche es joven y tú eres tan frágil...

Ingeniero del Tormento⚙️🩸

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